Su único hijo

Su único hijo

Emma Valcárcel fue una hija única mimada. A los quince años se enamoró del escribiente de su padre, abogado. El escribiente, llamado Bonifacio Reyes, pertenecía a una honrada familia, distinguida un siglo atrás, pero, hacía dos o tres generaciones, pobre y desgraciada. Bonifacio era un hombre pacífico, suave, moroso, muy sentimental, muy tierno de corazón, maniático de la música y de las historias maravillosas, buen parroquiano del gabinete de lectura de alquiler que había en el pueblo. Era guapo a lo romántico, de estatura regular, rostro ovalado pálido, de hermosa cabellera castaña, fina y con bucles, pie pequeño, buena pierna, esbelto, delgado, y vestía bien, sin afectación, su ropa humilde, no del todo mal cortada. No servía para ninguna clase de trabajo serio y constante; tenía preciosa letra, muy delicada en los perfiles, pero tardaba mucho en llenar una hoja de papel, y su ortografía era extremadamente caprichosa y fantástica; es decir, no era ortografía.

Sobre el autor

Escritor y miembro del cuerpo diplomático, Juan Valera nació en Cabra el 18 de octubre de 1824, y estudió Derecho y Filosofía en la Universidad de Granada. Su trabajo como diplomático le llevó a viajar de manera constante por Europa y América hasta que a mediados del siglo XIX se instaló en Madrid, donde ocupó varios puestos dentro de la Administración Pública. Fue miembro de la RAE y un habitual de tertulias y círculos literarios. Practicó diversos estilos y géneros, desde el romanticismo al naturalismo, por poner un ejemplo, y también ejerció de crítico y ensayista.
Murió en Madrid el 18 de abril de 1905.


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Género: Cuento | Autor: Juan Valera Costo: GRATIS

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